martes, 15 de septiembre de 2020

Estefi: La Pendeja calienta porongas (Parte 1)

 A continuación les cuento mi experiencia con esta pendeja.

Para presentarme les puedo confesar que soy un hombre casado y padre de familia, trabajo en un estudio contable rutinario y aburrido.

Pero lo más interesante es lo que viví hace poco con una amiga de mi hijo.

Se llama Estefanía y es de esas pendejas que le gusta calentar a los hombres.

Ella es la típica chica mimada de la familia que se hace la rebelde y se la pasa fumando marihuana y se llena el cuerpo de tatuajes.

No sé cuántos años tiene pero todavía va a la secundaria, aunque repitió algunos años.

Mi hijo es un adolescente que también se la da de rebelde así que su amistad es algo lógica.

Cuando todo esto empezó, yo había vuelto del trabajo y me había encerrado en mi despacho a terminar unos trabajos, entonces escucho que mi hijo llega con alguien.

Es algo común que esto pase, generalmente cuando él llega con alguna amiga no los molesto, porque a veces viene con la novia y lo dejo tranqui así la puede poner de vez en cuando.

El problema es que mi hijo no sabía que yo estaba en casa y decidió hacer sus asuntos en el living.

Yo esto no lo sabía, estaba ocupado, creí que irian a su dormitorio. Pero al ir a la cocina por agua, los descubro en el sillón del living.

Para que se den una idea, un pasillo en la planta baja separa mi despacho de esta habitación, así que yo me quedé paralizado en la entrada de este cuarto al verlos ahí.

 Ellos no me vieron y me sorprendí de la escena, porque crei que él se había encerrado en su cuarto con su novia, pero en ves de eso estaba en el living y con esta piba Estefanía.

Me quedé paralizado porque sabía que ella también tenia novio y era amigo de mi hijo.

La escena que presencia fue a él sentado en el sillón, con los ojos cerrados y la cara mirando al techo, mientras que ella estaba en cuatro y con la cara hundida entre las piernas de él. Mi hijo tenía el cierre del jean bajo y ella le sostenía la verga con la mano mientras lo pajeaba y se comía la cabeza de la pija.

Desde mi punto de vista podía ver cómo se la chupaba pegando majestuosos cabezazos rápidos.

Ella tenía puesto un short de jean que no conseguían tapar sus cachetes blancos, que mi hijo acariciaba con ganas, mientras que arriba vestía una musculosa donde se le asomaban esas dos tetas inmensas que se bamboleaban con cada uno de sus movimientos.

Su actitud de puta era tal que me calentó demasiado, así que no pude evitar sacar mi pija y empezar a pajearme con esta escena.

Pero en determinado momento ella levantó la cabeza para tomar un respiro y nuestros ojos se cruzaron.

Los dos nos quedamos paralizados, sin saber cómo reaccionar.

Pero cuando ella vio que yo disfrutaba de la escena, siguió con su tarea, sonriendome con picardía. Yo, que me sentía culpable de ser descubierto de aquella manera, me quedé con la verga en la mano, sin saber qué hacer, aunque su sonrisa me invitaba a seguir.

Entonces, le dijo a mi hijo en voz alta:

- Acabame en la boca que me quiero tomar toda tu lechita.

Y cuando dijo eso, me miraba a los ojos, y pude sentir que me lo decía a mi.

Mi hijo no pudo aguantar esas palabras y obedeció.

Ella cuando notó esto, se agachó hasta que su pija este a la altura de su cara, abrió la boca y sacó la lengua, mientras lo pajeaba.

Él explotó en grandes descargas que ella atrapó en su lengua, rodeando luego la cabeza de su chota con sus labios, pajeándolo para exprimirle hasta la última gota.

Y después de esto, hizo un exagerado gesto de que se lo tragaba, para que yo también lo apreciara.

Yo, que no quería ser descubierto por mi hijo, volví a mi oficina, temblando de la adrenalina por lo presenciado.

Quise dedicarle una, pero me desconcentraba.

Entonces, escuché que mi hijo se dirijió al baño para limpiarse, y al salir le dijo a ella en voz alta:

- Vos quedate acá que yo voy a pegar faso.

No me sorprendió eso, porque más de una vez lo pesqué fumando, y no me molesta siempre que su madre no o descubra.

Y por lo general, cuando se va a buscar mas, tarda mucho.

Yo me quedé escuchando y vi por la ventana que él se iba solo, dejando a la putita sola conmigo.

Yo no me atrevía a salir a cagarla a pedos, pero tenía ganas de sacarme las ganas y cuando esta idea paso por mi cabeza, me puse a temblar.

Para distraerme me puse a ver instagram y vi que ella había subido una historia a Mejores Amigos. Yo la sigo en esa red porque la conozco por mi hijo hace rato. Pro no sabía que me había agregado a Mejores Amigos.

Entré a ver su historia y vi que se habia sacado una foto en mi sillón, sin remera y sin short, quedando en tanga y en corpiños, y había escrito un texto muy sugerente: “Alguien que me haga la 2”.

Yo me calenté con esta imagen, sabiendo que la tenía a unos metros y sin ropa.

Me la quería coger pero no sabía cómo encararla, así que usé la estrategia que usan los pendejos hoy en dia.

Le respondí con unos fueguitos. Y me quedé temblando después de eso, a la espera.

La respuesta de ella no tardó en llegar, diciendo:

- “Te gustó lo que viste? Lo hago bien?”

Mi verga se puso dura y mi temblor se volvió incontrolable.

- Eso no se hace. Él tiene novia y vos también.

Le contesté. Y ella me respondió:

- Espero que no le digas a ninguno o puedo decirle a tu mujer que me mostraste tu pene.

Yo no supe que responderle, pero no fue necesario porque algo interrumpió nuestra conversación.

En ese momento empecé a sentir olor, pero no a cigarrillo, sino a porro.

Eso me hizo enojar, sabiendo que si mi mujer llegaba a sentir ese aroma impregnado en el ambiente, iba haber problemas.

Salí corriendo del despacho y fui a cagarla a pedos.

Entonces la encontré en la cocina, apoyada en el barcito que separa la cocina del comedor, fumando faso.

- Qué haces pendeja! No se puede fumar porro en mi casa! Qué mierda estás haciendo!

Y sin esperar a que respondiera, le saque el cigarro y lo apague.

-Dame! Es mio!

Me reclamo. Yo la agarré del cuello y la arrinconé contra la pared. Ella apenas media uno cincuenta y yo un metro ochenta, siendo muy alto para ella.

- No estas en tu casa!

- Y vos no sos mi viejo para pegarme ni cagarme a pedos!

Me gritó, enojada.

Yo tenia unas ganas de darle una cachetada por hacerse la rebelde, pero me contuve.

-Queres que te raje de mi casa y que te prohiba la entrada!

Le grité re enojado. Ella me miraba con odio, pero al darse cuenta que yo podia cumplir con eso, se aflojo un poco, queriendo negociar.

- Estas seguro que querés hacer eso?

- Sí! Es una decision tomada!

- Queres que te haga cambiar de opinión?

Me ofrecio y sin esperar mi respuesta, me acarició el bulto.

Yo todavía traia la ropa del laburo, el pantalón de vestir, la camisa y la corbata.

Mi verga se puso dura con el contacto de su mano. Entonces, yo la agarré por los hombros y la zamarreé, preguntandole:

- Qué haces pendeja! Estoy casado!

-No te enojes conmigo. Qué puedo hacer para que me perdones?

Me pregunto con carita de lastima.

Para cerrar el cuadro, por la forma en que yo la agarraba, sus tetas se juntaban y parecian más grandes todavía, queriendo escapar de su escote.

Esta imagen y la sensación de fragilidad de su cuerpo que sentia en mis manos, sumado a la bronca que le tenia por ser tan maleducada y contestona, hizo que obrara por impulso.

A modo de respuesta le agarre las tetas y se la empece a chupar con salvajismo.

Ella solo se limito a dejarme proceder, sin resistirse.

Yo, viendo que accedia, le saque la musculosa y le desabroche el corpiño.

Entonces no hubo obstaculo entre mi lengua y su pezon rosado.

Esas tetas jóvenes y firmes me calentaron demasiado, no podia dejar de frotarme la verga sobre el pantalón.

Entonces decidi que no tenia porqué ser yo el que se pajeara, teniendola a ella disponible delante mio.

La obligue arrodillarse delante mio y me desabroché el pantalón, sacando mi pija dura y poniendola delante suyo.

-Dale puta de mierda. Metétela en la boca.

Ella miro mi pedazo y después me miro a los ojos, con cara de pobrecita.

Yo no iba andar repitiendo las cosas, asi que agarre mi miembro y se lo meti en la boca. Una vez dentro de ella, le agarre de la cabeza y empece a bombear, adelante y atrás.

Ella no oponia resistencia, solo se limitaba a dejarme que la usara para sacarme las ganas.

Entonces después de un rato de cojerme su boca, me quedé quito y ella sola empezo a chuparla, pero despacito.

La chupaba como los dioses. Ninguna mujer mas grande que ella me la chupo tan bien como esa pendeja, lo que me llevo a pensar que tenia mucha experiencia chupando vergas.

- Te gusta chuparla, no puta? Te la pasas chupando pijas?

Le pregunte.

- Si, me encanta.

Dijo, sacandose la chota de la boca para responderme.

- Es la primera vez que se la chupas a un hombre? O preferis chuparsela a los pendejos?

- No. Tambien la chupo para que me pongan notas.

Con esta confesion, se me puso muy dura, asi que le averigue:

- Tambien le haces petes a tus profes? Por las notas?

-Si. Les gusta que los petee hasta que me acaban en la boca...

La pendeja clienta porongas tambien sabia sacar beneficio de su talento y eso me calentó demasiado, imaginándomela arrodillada delante de sus profes viejos que le acababan a cambio de darle mejores notas.

Asi caliente como estaba, la agarre de los brazos y la obligue a que se para de vuelta, pero esta vez la empujé en contra del barcito, donde quedó a poyada de espalda a mi, con la colita levantada, invitándome a que la penetrara.

Yo no la consulte, pero agarre mi verga y se la apoyé en sus cachetes blancos, que se asomaban bien firmes y duros debajo del short de jean.

Le apoyé la vena gruesa de mi pija, como lo hubiera hecho si me la hubiera cruzado en el tren o el colectivo.

No conforme con esto, la agarre la cinturita y la obligue a que se moviera de manera que mi tronco se frotara por todo su culo.

Entonces, sin aguantarme mas, le desabroche el short y se lo bajé, con mucha dificultada, porque era muy chiquito y lo llevaba muy ajustado. Entonces una tanguita blanca surgió ante mis ojos, confundiéndose con el color de su piel.

Yo me arrodillé delante de ella, le abri los cachetes, le corri la tanguita a un costado y le empece a lamer la conchita rosadita y juvenil.

Ella gimio y pude sentir su humedad en mi boca. Tenia un sabor extraordinario, difícil de explicar. Hacia años que no disfrutaba de alguien tan joven y tan deliciosa.

Con cara hundida entre sus cachetes, disfrute de ese manjar con furia.

Entonces no quise postergar mas lo inevitable y me puse de pie, parandome atrás de ella, agarrandola de la cintura, mientras que con la otra mano sostenia con firmeza mi tronco.

Cuando puse la cabeza en la entrada de su vagina, ella giro la cara hacia mi y me empezó a decir:

-No...!

Pero no supe qué quería porque se la introduje y un gemido interrumpio su negativa.

Yo la agarre de la cintura y me cojio ese culito que tantas veces habia visto y habia deseado. Cojiendomela con furia por las veces que me habia contestado mal y las veces que se hacia la viva delante mio.

Ella gemia con delicados suspiros y yo le pegaba fuertes empujones, sintiendo la suavidad de su conchita, toda humeda acariciando con violencia mi verga dura.

Le agarre una teta y la exprimi entre mis dedos, tomandome la libertad que no podian sus profes de la escuela.

Sus quejidos aumentaron y la agarre del cuello, trayéndola hacia mi para decirle:

- Sos una pendeja puta. Y asi hay que tratarla a las putas.

- Señor, tengo novio...

Me reclamó con cara de cachorrita abandonada.

- Me estoy vengando con ser tan calienta vergas.

Le confesé.

- Perdón por ser tan putita, señor.

Me dijo y se inclino sobre el bar, apoyando su cara en esta y aprovechando sus manos libres para abrir las nalgas y permitir que yo pudiera ingresar más en ella.

Ante esta imagen, me calenté el doble y no pude reprimir el orgasmo.

Un potente chorro salio disparado dentro de ella, sin que yo tuviera tiempo de sacarla.

Me quedé paralizado, volviendo a tomar impulso para darle otra embestida, acompañada de otra descarga potente.

Extaciado como estaba, le segui dando hasta que la ultima gota hubo quedado dentro.

Cuando terminé, me separé de ella y vi mi semen asomando en la entrada de su vagina.

- Qué puta sos. Gracias por sacarme las ganas.

Le dije, temblando detrás de ella.

-No queria que acabes adentro dijo ella, metiendose los dedos para comprobar si el liquido caliente que sentia era mi semen.

Yo no tenia ganas de ponerme a discutir con la pendeja, asi que le ordené:

- Vestite que en cualquier momento viene mi hijo.

Ella obedeció, poniéndose la ropa.

Yo me fui al baño a limpiarme. Y al salir escuché que mi hijo llegaba.

Alegre por haber encontrado lo que fue a buscar, se fue con ella a la pieza.

Yo me maté de la risa al saber que ella no había llegado a limpiarse y ahora tenia que tolerar mis fluidos dentro suyo mientras estuviera en presencia de mi hijo, hasta que pudiera escaparse para lavarse un poco.

- Así va aprender a no ser una pendeja maleducada.

Pensé, sonriendo al recordar lo que le habia hecho.


Fin de la primera parte.

(Los relatos son ficciones pensados para entretener al lector, no tengo ninguna relación con sus protagonistas)

El pack completo en mi página:

https://diosasenlasredes.blogspot.com/

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