Seguramente muchos de ustedes conozcan a la Cleri: una rubia tetona que siempre anda con cadenas de oros y se la da de empresaria.
Lo que no
muchos saben es cómo empezó ella y cómo consiguió el supuesto éxito de hoy en
día.
Los que la
siguen, se darán cuenta que es muy agrandada y le gusta ostentar de sus lujos,
a pesar que viva en Laferrere.
Pero no
siempre fue tan odiosa, porque cuando no era nadie, tuvo que recurrir a su
talento para conseguir algunos billetes.
En ese entonces
era más joven y no tenía las tetas tan operadas como ahora, ni tampoco el culo
ni tampoco tenía la cara de travesti que tiene ahora.
En ese
entonces esta buena y era muy linda, siendo la deseada del barrio. Y es por eso
que pudo ganarse su puesto como presencia en uno de los boliches más
importantes de la zona.
El problema
es que era bastante conflictiva con sus compañeras de laburo, con quienes
competía todo el tiempo agresivamente, porque se sentía en desventaja debido a
su complejo de inferioridad.
Siempre
estaba rodeada de hombres porque era muy soga (o sea que mangueaba cosas y
ellos cumplían esperando algún beneficio) por supuesto que los más vivos no
caían en sus trucos, conociéndola ya.
De hecho,
una vez había intentado seducir a su jefe, o sea al dueño del boliche, un
hombre de avanzada edad que le gustaba cogerse a las promotoras y a las
presencias. Pero la Cleri se hacía la difícil, porque esperaba que aquel le
hiciera regalos caros para fregárselos por la cara a sus compañeras.
Por suerte,
su jefe ya la conocía y no caía en sus trucos.
Pero un
día, la envidia de Rocío llegó a su límite, cuando una de las chicas comentó
que se iba a ir de vacaciones a Brasil con su novio. Entonces ella decidió que
tenía que tomar la delantera.
Así fue que
tramó un plan para pisarles la cabeza a las otras chicas: iba a cogerse a su
jefe.
Ese sábado,
se presentó a trabajar hecha una perra. De verla no más uno quería cogérsela.
Esperó a
que el dueño del boliche llegara y fue a su oficina a hablar con él. El problema
fue que el patovica que custodiaba el pasillo que iba hasta su despacho, no la
dejó pasar. Había recibido la orden de no ser molestado, así podía contar los
billetes.
La Cleri,
viendo que su plan corría peligro, quiso negociar con el de seguridad.
- Ay dale
Sebas! Dejáme pasar! Somos amigos o no?
- Sí, Ro!
Pero Javi me ordenó que no deje pasar a nadie!
Era cierto,
ambos eran amigos de tanto tiempo de laburar juntos. Pero igual no estaba dispuesto a perder su
laburo por ella.
- Ay, dale.
Por fa! Si me dejás pasar te hago un regalito...
Y mientras decía esto se metió un dedo en la
boca, chupándolo muy suavemente, saboreándolo bien con sus labios carnosos de
manera que eso calentara a su amigo.
Ese gesto dio resultados, hizo que el patova
aflojara. Pero él también sabía lo calienta pijas que es Rocío, así que no
quiso dejar pasar esa oportunidad. Para colmo ella era amiga de su novia, así
que era muy arriesgado que los vieran a ambos.
- Mirá. Te
dejaría pasar. Pero primero tenés que cumplir vos...
Ella se sacó
el dedo de la boca y lo llevó a su escote, en donde acarició la línea profunda
que separaba sus dos hermosas tetas, hasta que su yema se perdió entre sus
gomas.
Sebas
observó todo aquello, mirándole sin disimulo esas tetas perfectas. Tenía muchas
ganas de hundir su cara entre esas dos y besarlas con locura.
Rocío se
dio cuenta de eso y sonrió, diciéndole después:
- Entonces
si yo te hago el favorcito... Me vas a dejar pasar?
Él ya no
podía hablar, solamente se limitó a mover la cabeza afirmativamente. Entonces
la Cleri lo agarró de la remera y se lo llevó hasta un rincón un poco oscuro.
Ella se
puso de espaldas a la pared con él enfrente a ella. Sebas quiso besarla pero la
rubia ya se arrodillaba para cumplir con su parte.
- No puedo
creerlo...
Dijo él,
mientras Roció ya le bajaba el cierre del pantalón para meter su mano y sacar
su verga gruesa y dura, a punto de explotar.
- Ay, Dios!
Gritó él
cuando ella se lo metió en la boca sin dudar, empezando a succionarlo.
El patova
la agarró de la cabeza, mientras que con la otra mano le agarraba una teta,
rodeando con sus dedos gruesos ese pecho bien redondo y firme, que apenas
entraba en su mano.
Ella empezó
a cabecer más rápido, para ayudarlo a acabar en seguida, mirándolo a los ojos.
- La chupás
muy bien!
Exclamó él,
mirando el techo para disfrutar de ese buen pete.
- La chupo
mejor que Aldana?
Le preguntó
la Cleri, levantando una ceja al mencionar a la novia del flaco.
- Sí, mucho
mejor, Ro. Siempre te tuve ganas hija de puta!
Ella se rió
con aquel comentario, y se volvió a meter su verga en la boca, rodeando con sus
carnosos labios el glande de él, mientras que con una mano lo pajeaba
aceleradamente.
El patova
no pudo aguantar más, sintiendo como la explosión venía en camino.
Su miembro
se puso más duro todavía y aún así no le avisó que estaba por acabar.
Entonces, de la punta de su verga empezó a brotar su semen. El primer disparo fue un chorro de leche sin mucha potencia, que cayó en la lengua de ella. Pero la segunda descarga fue más potente, yendo a parar a la garganta de ella, que lo seguía pajeando a pesar de sentir cómo la pija de su amiga le escupía todo su semen en la boca.
Rocío lo
miró a los ojos, con el entecejo apretado, como indignada. Pero no se quejó,
solamente dejó que él le descargara hasta la última gota, tragándosela por
último para no mancharse.
- Gracias
Ro. Sos muy buena peteando.
Le dijo él,
mientras le sacaba la verga de la boca, apenas pudiendo hablar para decirle
aquello.
Ella, ya
cumplida su parte del trato, se levantó y se limpió los labios con un dedo, por
si había quedado alguna evidencia de que su amigo había estado en su boca
segundos antes.
- Que nadie
se entere.
Le dijo
ella, arreglándose la ropa mientras él guardaba su miembro con una sonrisa en
la cara y dándole un chirlo en la cola.
Ella
entonces, sin pedir permiso, se dirigió sonriendo con orgullo a a la oficina de
su jefe, sabiendo que su amigo ya no iba a detenerla.
Rocío no lo sabía, pero en ese momento nacía la La Cleri agrandada y arpía que todos conocen ahora.
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