A continuación les cuento mi experiencia con esta pendeja.
Para
presentarme les puedo confesar que soy un hombre casado y padre de familia,
trabajo en un estudio contable rutinario y aburrido.
Pero lo más
interesante es lo que viví hace poco con una amiga de mi hijo.
Se llama
Estefanía y es de esas pendejas que le gusta calentar a los hombres.
Ella es la
típica chica mimada de la familia que se hace la rebelde y se la pasa fumando
marihuana y se llena el cuerpo de tatuajes.
No sé
cuántos años tiene pero todavía va a la secundaria, aunque repitió algunos
años.
Mi hijo es
un adolescente que también se la da de rebelde así que su amistad es algo
lógica.
Cuando todo
esto empezó, yo había vuelto del trabajo y me había encerrado en mi despacho a
terminar unos trabajos, entonces escucho que mi hijo llega con alguien.
Es algo
común que esto pase, generalmente cuando él llega con alguna amiga no los
molesto, porque a veces viene con la novia y lo dejo tranqui así la puede poner
de vez en cuando.
El problema
es que mi hijo no sabía que yo estaba en casa y decidió hacer sus asuntos en el
living.
Yo esto no
lo sabía, estaba ocupado, creí que irian a su dormitorio. Pero al ir a la
cocina por agua, los descubro en el sillón del living.
Para que se
den una idea, un pasillo en la planta baja separa mi despacho de esta
habitación, así que yo me quedé paralizado en la entrada de este cuarto al
verlos ahí.
Ellos no me vieron y me sorprendí de la
escena, porque crei que él se había encerrado en su cuarto con su novia, pero
en ves de eso estaba en el living y con esta piba Estefanía.
Me quedé
paralizado porque sabía que ella también tenia novio y era amigo de mi hijo.
La escena
que presencia fue a él sentado en el sillón, con los ojos cerrados y la cara
mirando al techo, mientras que ella estaba en cuatro y con la cara hundida
entre las piernas de él. Mi hijo tenía el cierre del jean bajo y ella le
sostenía la verga con la mano mientras lo pajeaba y se comía la cabeza de la
pija.
Desde mi
punto de vista podía ver cómo se la chupaba pegando majestuosos cabezazos
rápidos.
Ella tenía
puesto un short de jean que no conseguían tapar sus cachetes blancos, que mi
hijo acariciaba con ganas, mientras que arriba vestía una musculosa donde se le
asomaban esas dos tetas inmensas que se bamboleaban con cada uno de sus
movimientos.
Su actitud
de puta era tal que me calentó demasiado, así que no pude evitar sacar mi pija
y empezar a pajearme con esta escena.
Pero en
determinado momento ella levantó la cabeza para tomar un respiro y nuestros
ojos se cruzaron.
Los dos nos
quedamos paralizados, sin saber cómo reaccionar.
Pero cuando
ella vio que yo disfrutaba de la escena, siguió con su tarea, sonriendome con
picardía. Yo, que me sentía culpable de ser descubierto de aquella manera, me
quedé con la verga en la mano, sin saber qué hacer, aunque su sonrisa me
invitaba a seguir.
Entonces,
le dijo a mi hijo en voz alta:
- Acabame
en la boca que me quiero tomar toda tu lechita.
Y cuando
dijo eso, me miraba a los ojos, y pude sentir que me lo decía a mi.
Mi hijo no
pudo aguantar esas palabras y obedeció.
Ella cuando
notó esto, se agachó hasta que su pija este a la altura de su cara, abrió la
boca y sacó la lengua, mientras lo pajeaba.
Él explotó en grandes descargas que ella atrapó en su lengua, rodeando luego la cabeza de su chota con sus labios, pajeándolo para exprimirle hasta la última gota.
Y después
de esto, hizo un exagerado gesto de que se lo tragaba, para que yo también lo
apreciara.
Yo, que no
quería ser descubierto por mi hijo, volví a mi oficina, temblando de la
adrenalina por lo presenciado.
Quise
dedicarle una, pero me desconcentraba.
Entonces,
escuché que mi hijo se dirijió al baño para limpiarse, y al salir le dijo a
ella en voz alta:
- Vos
quedate acá que yo voy a pegar faso.
No me
sorprendió eso, porque más de una vez lo pesqué fumando, y no me molesta
siempre que su madre no o descubra.
Y por lo
general, cuando se va a buscar mas, tarda mucho.
Yo me quedé
escuchando y vi por la ventana que él se iba solo, dejando a la putita sola
conmigo.
Yo no me
atrevía a salir a cagarla a pedos, pero tenía ganas de sacarme las ganas y
cuando esta idea paso por mi cabeza, me puse a temblar.
Para
distraerme me puse a ver instagram y vi que ella había subido una historia a
Mejores Amigos. Yo la sigo en esa red porque la conozco por mi hijo hace rato.
Pro no sabía que me había agregado a Mejores Amigos.
Entré a ver
su historia y vi que se habia sacado una foto en mi sillón, sin remera y sin
short, quedando en tanga y en corpiños, y había escrito un texto muy sugerente:
“Alguien que me haga la
Yo me
calenté con esta imagen, sabiendo que la tenía a unos metros y sin ropa.
Me la
quería coger pero no sabía cómo encararla, así que usé la estrategia que usan
los pendejos hoy en dia.
Le respondí
con unos fueguitos. Y me quedé temblando después de eso, a la espera.
La
respuesta de ella no tardó en llegar, diciendo:
- “Te gustó
lo que viste? Lo hago bien?”
Mi verga se
puso dura y mi temblor se volvió incontrolable.
- Eso no se
hace. Él tiene novia y vos también.
Le
contesté. Y ella me respondió:
- Espero
que no le digas a ninguno o puedo decirle a tu mujer que me mostraste tu pene.
Yo no supe
que responderle, pero no fue necesario porque algo interrumpió nuestra
conversación.
En ese
momento empecé a sentir olor, pero no a cigarrillo, sino a porro.
Eso me hizo
enojar, sabiendo que si mi mujer llegaba a sentir ese aroma impregnado en el
ambiente, iba haber problemas.
Salí
corriendo del despacho y fui a cagarla a pedos.
Entonces la
encontré en la cocina, apoyada en el barcito que separa la cocina del comedor,
fumando faso.
- Qué haces
pendeja! No se puede fumar porro en mi casa! Qué mierda estás haciendo!
Y sin
esperar a que respondiera, le saque el cigarro y lo apague.
-Dame! Es mio!
Me reclamo.
Yo la agarré del cuello y la arrinconé contra la pared. Ella apenas media uno
cincuenta y yo un metro ochenta, siendo muy alto para ella.
- No estas
en tu casa!
- Y vos no
sos mi viejo para pegarme ni cagarme a pedos!
Me gritó,
enojada.
Yo tenia
unas ganas de darle una cachetada por hacerse la rebelde, pero me contuve.
-Queres que
te raje de mi casa y que te prohiba la entrada!
Le grité re
enojado. Ella me miraba con odio, pero al darse cuenta que yo podia cumplir con
eso, se aflojo un poco, queriendo negociar.
- Estas
seguro que querés hacer eso?
- Sí! Es
una decision tomada!
- Queres
que te haga cambiar de opinión?
Me ofrecio y sin esperar mi respuesta, me acarició el bulto.
Yo todavía
traia la ropa del laburo, el pantalón de vestir, la camisa y la corbata.
Mi verga se
puso dura con el contacto de su mano. Entonces, yo la agarré por los hombros y
la zamarreé, preguntandole:
- Qué haces
pendeja! Estoy casado!
-No te
enojes conmigo. Qué puedo hacer para que me perdones?
Me pregunto
con carita de lastima.
Para cerrar
el cuadro, por la forma en que yo la agarraba, sus tetas se juntaban y parecian
más grandes todavía, queriendo escapar de su escote.
Esta imagen
y la sensación de fragilidad de su cuerpo que sentia en mis manos, sumado a la
bronca que le tenia por ser tan maleducada y contestona, hizo que obrara por
impulso.
A modo de
respuesta le agarre las tetas y se la empece a chupar con salvajismo.
Ella solo
se limito a dejarme proceder, sin resistirse.
Yo, viendo
que accedia, le saque la musculosa y le desabroche el corpiño.
Entonces no
hubo obstaculo entre mi lengua y su pezon rosado.
Esas tetas
jóvenes y firmes me calentaron demasiado, no podia dejar de frotarme la verga
sobre el pantalón.
Entonces
decidi que no tenia porqué ser yo el que se pajeara, teniendola a ella
disponible delante mio.
La obligue
arrodillarse delante mio y me desabroché el pantalón, sacando mi pija dura y
poniendola delante suyo.
-Dale puta
de mierda. Metétela en la boca.
Ella miro
mi pedazo y después me miro a los ojos, con cara de pobrecita.
Yo no iba
andar repitiendo las cosas, asi que agarre mi miembro y se lo meti en la boca.
Una vez dentro de ella, le agarre de la cabeza y empece a bombear, adelante y
atrás.
Ella no
oponia resistencia, solo se limitaba a dejarme que la usara para sacarme las
ganas.
Entonces
después de un rato de cojerme su boca, me quedé quito y ella sola empezo a
chuparla, pero despacito.
La chupaba
como los dioses. Ninguna mujer mas grande que ella me la chupo tan bien como
esa pendeja, lo que me llevo a pensar que tenia mucha experiencia chupando
vergas.
- Te gusta
chuparla, no puta? Te la pasas chupando pijas?
Le
pregunte.
- Si, me
encanta.
Dijo,
sacandose la chota de la boca para responderme.
- Es la
primera vez que se la chupas a un hombre? O preferis chuparsela a los pendejos?
- No.
Tambien la chupo para que me pongan notas.
Con esta
confesion, se me puso muy dura, asi que le averigue:
- Tambien
le haces petes a tus profes? Por las notas?
-Si. Les
gusta que los petee hasta que me acaban en la boca...
La pendeja
clienta porongas tambien sabia sacar beneficio de su talento y eso me calentó
demasiado, imaginándomela arrodillada delante de sus profes viejos que le
acababan a cambio de darle mejores notas.
Asi
caliente como estaba, la agarre de los brazos y la obligue a que se para de
vuelta, pero esta vez la empujé en contra del barcito, donde quedó a poyada de
espalda a mi, con la colita levantada, invitándome a que la penetrara.
Yo no la
consulte, pero agarre mi verga y se la apoyé en sus cachetes blancos, que se
asomaban bien firmes y duros debajo del short de jean.
Le apoyé la
vena gruesa de mi pija, como lo hubiera hecho si me la hubiera cruzado en el
tren o el colectivo.
No conforme
con esto, la agarre la cinturita y la obligue a que se moviera de manera que mi
tronco se frotara por todo su culo.
Entonces,
sin aguantarme mas, le desabroche el short y se lo bajé, con mucha dificultada,
porque era muy chiquito y lo llevaba muy ajustado. Entonces una tanguita blanca
surgió ante mis ojos, confundiéndose con el color de su piel.
Yo me
arrodillé delante de ella, le abri los cachetes, le corri la tanguita a un
costado y le empece a lamer la conchita rosadita y juvenil.
Ella gimio
y pude sentir su humedad en mi boca. Tenia un sabor extraordinario, difícil de
explicar. Hacia años que no disfrutaba de alguien tan joven y tan deliciosa.
Con cara
hundida entre sus cachetes, disfrute de ese manjar con furia.
Entonces no
quise postergar mas lo inevitable y me puse de pie, parandome atrás de ella,
agarrandola de la cintura, mientras que con la otra mano sostenia con firmeza
mi tronco.
Cuando puse
la cabeza en la entrada de su vagina, ella giro la cara hacia mi y me empezó a
decir:
-No...!
Pero no
supe qué quería porque se la introduje y un gemido interrumpio su negativa.
Yo la
agarre de la cintura y me cojio ese culito que tantas veces habia visto y habia
deseado. Cojiendomela con furia por las veces que me habia contestado mal y las
veces que se hacia la viva delante mio.
Ella gemia
con delicados suspiros y yo le pegaba fuertes empujones, sintiendo la suavidad
de su conchita, toda humeda acariciando con violencia mi verga dura.
Le agarre
una teta y la exprimi entre mis dedos, tomandome la libertad que no podian sus
profes de la escuela.
Sus
quejidos aumentaron y la agarre del cuello, trayéndola hacia mi para decirle:
- Sos una
pendeja puta. Y asi hay que tratarla a las putas.
- Señor, tengo novio...
Me reclamó
con cara de cachorrita abandonada.
- Me estoy
vengando con ser tan calienta vergas.
Le confesé.
- Perdón
por ser tan putita, señor.
Me dijo y se inclino sobre el bar, apoyando su cara en esta y aprovechando sus manos libres para abrir las nalgas y permitir que yo pudiera ingresar más en ella.
Ante esta
imagen, me calenté el doble y no pude reprimir el orgasmo.
Un potente
chorro salio disparado dentro de ella, sin que yo tuviera tiempo de sacarla.
Me quedé
paralizado, volviendo a tomar impulso para darle otra embestida, acompañada de
otra descarga potente.
Extaciado
como estaba, le segui dando hasta que la ultima gota hubo quedado dentro.
Cuando
terminé, me separé de ella y vi mi semen asomando en la entrada de su vagina.
- Qué puta
sos. Gracias por sacarme las ganas.
Le dije,
temblando detrás de ella.
-No queria
que acabes adentro dijo ella, metiendose los dedos para comprobar si el liquido
caliente que sentia era mi semen.
Yo no tenia
ganas de ponerme a discutir con la pendeja, asi que le ordené:
- Vestite
que en cualquier momento viene mi hijo.
Ella
obedeció, poniéndose la ropa.
Yo me fui
al baño a limpiarme. Y al salir escuché que mi hijo llegaba.
Alegre por
haber encontrado lo que fue a buscar, se fue con ella a la pieza.
Yo me maté
de la risa al saber que ella no había llegado a limpiarse y ahora tenia que
tolerar mis fluidos dentro suyo mientras estuviera en presencia de mi hijo,
hasta que pudiera escaparse para lavarse un poco.
- Así va
aprender a no ser una pendeja maleducada.
Pensé, sonriendo al recordar lo que le habia hecho.
Fin de la primera parte.
(Los
relatos son ficciones pensados para entretener al lector, no tengo ninguna
relación con sus protagonistas)
El pack completo en mi página:
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.