lunes, 2 de noviembre de 2020

Segunda Parte: La Cleri y su jefe

Rocío golpeó la puerta a Javi, el dueño del boliche. Y desde adentro, se escuchó a una voz malhumorada que la invitaba a pasar.

- Le dije al boludo de Sebastian que no dejara pasar a nadie!

Le comentó alzando la voz y al descubrir quién entraba dijo:

- Ah, sos vos, Rocío. Pasá!

 Y ella entró, sonriente y con buena onda.

- Sí, qué necesitas?

Quiso saber él, yendo al grano porque estaba ocupado.

- Te venía a preguntar sobre la propuesta que te hice el otro día...

- Uh, otra vez con eso?

Se enojó el viejo, dando a entender que no pretendía volver a tocar aquel tema.

- Otra vez me vas a romper las pelotas con lo del vip? No voy a poner un vip con tu nombre? No puedo! Porque después van a las venir las otras boludas a reclamarme lo mismo!

Aquel asunto ya lo habían hablado muy superficialmente durante la semana. Rocío quería que el jefe apartara una zona del boliche para convertirlo en vip y que le pusiera su nombre. Era un pedido muy ambicioso, pero ella estaba dispuesta a conseguirlo sin importar lo que le costara.

- Ay dale Javi! Qué puedo hacer para convencerte?

- Nada! No hay forma de que me convenzas!

- Estas seguro?

Insinuó ella y al decir eso se acercó a su escritorio en donde él estaba sentado, apoyando las manos en la mesa y dejando que sus tetas perfectas colgaran delante suyo, haciendo que los ojos del dueño del boliche, que se quedó hipnotizados viéndolas.

- Hago lo que me pidas.

Le dijo ella con voz suave, bajando la voz para que fuera un secreto entre ambos.

- Me muero de ganas de cogerte. Pero si las otras se enteran me van a empezar a romper las pelotas.

Se excusó él, que sentía cómo dentro de su pantalón su miembro crecía gradualmente.

La Cleri avanzó hacía él y se apoyó en su hombro, dejando que sus pechos quedaran delante de su cara.

Su jefe no pudo contenerse y hundió su rostro en medio de esas gomas redondas y turgentes. En el fondo sabía que aquel gatito le iba a costar caro, pero en ese momento estaba muy caliente para pensar con claridad.

Rocío sonrío con superioridad al ver a Javi besarle los pechos con pasión, recorriendo el camino hacia sus pezones, a los que encontró al sacarle el corpiño.

Liberada del sostén, sus pechos se bambolearon a la vista y enloquecieron al viejo, que se prendió a la teta como un pendejo alzado. Las juntó y las apretó entre sus dedos, haciendo lo que quería hacerle cada vez que las veía.

- Queres que te haga un pete?

Le ofreció ella, sintiendo que un calor lujurioso e involuntario también recorría su cuerpo.

Él, a modo de respuesta, se bajó el cierre del pantalón y sacó su pene por la bragueta, ya duro y esperando por ella. Rocío entonces se arrodilló delante suyo, apoyó una mano en la pierna de él y con la otra aferró el miembro antes de metérselo en la boca, mirando a los ojos a su jefe.

Él echó la cabeza hacia atrás al contacto con sus labios húmedos, y volvió a mirarla, viendo como subía y bajaba aferrando su verga.

- Qué bien que peteas, putita.

Le dijo Javi, disfrutando de esa boca carnosa.

- Te la voy a chupar cuando me lo pidas. Si me das lo que yo quiero.

Él aceptó con un movimiento afirmativo y después, la agarró de la cabeza y la empujó hacia abajo, haciendo que su verga se hundiera hasta la garganta de ella.

Rocío no se quejó, sintiendo que se ahogaba con la chota atravesada en su garganta. Él la soltó y ella pudo respirar, haciendo una arcada al sacarse el miembro de la boca, mientras una lágrima caía por su mejilla. Lo pajeó un rato mientras recuperaba el aliento y entonces él le ordenó:

- Haceme una turca.

- Queres estrenarlas?

Bromeó ella, mientras rodeaba con sus tetas la verga dura de su jefe. Pero él primero le escupió entre medio, antes de que ella juntara sus gomas y lo aprisionaran entre medio.

Entonces empezó a subir y bajar gradualmente, sintiendo el roce de su piel con aquel movimiento.

- Qué hermosa imagen!

Exclamó él, viéndola a ella arrodillada delante suyo y pajeándolo con sus tetas recién operadas.

Su glande se asomaba y desaparecía contínuamente entre esos pechos bien apretados, viéndose que ya algunas gotas de líquido pre seminal se asomaban de su punta.

- Sos el polvo más caro de mi vida.

Confesó él, extasiado. Ella se rio por su comentario y dejó de pajearlo para cambiar de pose.

Se levantó, se dio vuelta (dándole la espalda) y con un movimiento muy sensual, muy gatuno, se empezó a baja el cierre de la minfalda. Y por último se la empezó a sacar con movimientos de sus caderas.

Una tanguita blanca, muy finita, quedó a la vista. Javi apenas tuvo tiempo de darle un sonoro chirlo antes de que ella corriera a un lado la tela y luego se sentara arriba de él, dándole la espalda, para pegarle unos buenos sentones.

Al contacto con la piel de su vagina, su jefe tembló. Entonces sintió como su pija entraba lentamente en ella, penetrándola. Rocío, ya con la verga de su jefe adentro, empezó a moverse arriba y abajo, haciendo que su hermoso culito chocara contra la pelvis de él, que casi podía ver que su miembro salía casi por completo de ella antes de volver a entrar, así sucesivamente mientras ella lo cabalgaba de espaldas.

La Cleri gemía, caliente por tener al dueño del boliche dentro suyo, humedeciéndose cada vez más. Rogaba que no le acabar adentro, pero deseba que acabara rápido, así que empezó a aumentar el ritmo de sus movimientos.

La aceleración causó que Javi se calentara mucho más todavía, así que quiso tomar control de la situación.

Agarrándola de la cintura, se puso de pie sin salir de la conchita suya, empujando contra la mesa, donde ella cayó recostada.

Él, sin soltar su cintura, empezó a cogérsela con más fuerza, pegándole unos buenos empujones que hacían que sus tetas se balancearan delante suyo. Ella gimió al sentir cómo su jefe se la garchaba violentamente, mientras le manoseaba las tetas, apretándola entre sus manos.

- Sos una trola! Sos re puta!

Le gritaba él, y Rocío giró su cara para mirarlo mientras se lo hacía.

- Quiero tu lechita!

Le pidió la Cleri a su jefe con suavidad, como una gatita en celo, mirándolo a los ojos.

Aquello fue demasiado para él, que se separó de ella, agarrando su miembro mientras sentía que una descarga venía en camino, tratando de reprimirlo.

- Arrodiyate!

Le ordenó y ella obedeció, agachándose y dejando su cara a la altura de la verga del viejo. Y sin que se lo pida, sacó su lengüita rosada y húmeda, mirándolo a los ojos.

Su jefe se pajeó un poco y entonces su pija explotó como un volcán. Un chorro de semen brotó de su glande, saliendo disparada hacia la Cleri, que recibió la escupida en su lengua. Una descarga con mayor potencia salió expulsada de su miembro, yendo a parar a los labios y comisura de ella. Y sin dejar de pajearse, su jefe apuntó a la otra mejilla del gatito, para regarle todo su semen en su carita de puta.

Cuando la última gota hubo salido, ella se metió la chota en la boca, succionándola para vaciarla del todo.

- Qué puerquita que sos! Bien puta y bien puerca!

Le dijo Javi, con las piernas temblando. Ella, todavía arrodillada y  limpiándose un poco con las manos, le preguntó:

-Entonces vas a cumplir con tu parte?

- Sí. Siempre que saques la leche así, vas a tener todo lo que me pidas.

Y le alcanzó un poco de papel para que se limpiara mejor.


Ella entonces, se terminó de arreglar la ropa, mientras él le pedía:

- Que nadie se entere de esto eh!

- Va a ser nuestro secreto.

Y después de dedicarle una sonrisa de complicidad, salió de la oficina.

Y así fue como nació el Vip La Cleri.


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