sábado, 19 de septiembre de 2020

Niqui: La popu que se entregó por plata

No sé si todos la conocen, pero algunos se deben acordar que hubo un tiempo que Niqui Soledad Quiros era una de esas minitas muy conocidas, la típica popu que todos le quieren entrar.

Para los que no la conozcan, tienen que saber que es una minuza con cuerpo de modelo y toda tatuada. Es de esas minas que no te darían pelota a menos que tengas mucha facha o mucha guita.

El problema es que hace poco quedó embarazada y dejó de estar en el centro de atención, cerrando sus redes y perdiéndose por un tiempo.

Pero ella tenía una amiga de las que eran inseparables, incluso cuando ambas se pusieron en pareja siguieron en contacto.

El novio de su amiga de llamaba Ezequiel, y cada vez que hacían alguna juntada se cruzaban, aunque no tenían mucho trato.

Este flaco a Niqui la conoce hace años, desde antes que se hiciera famosita. Y siempre le tuvo ganas.

Y cuando se puso de novio con la mejor amiga de ella, no pudo creer su suerte, sintiendose afortunado de poder acercarse a ella, aunque no le diera bola, no sólo porque era novio de su amiga, sino porque no le encontraba atractivo.

Con el tiempo, la falta de laburo y la pandemia que se instaló en el mundo, empujó a Niqui a armar su propio negocio y lo único que tenía para ofrecer era eso que todos querían.

Así fue que se armó una cuenta y empezó a vender sus fotos por Internet, algo que muchos compraban a pesar de su excesivo precio.

Y uno de ellos fue Rodrigo, que se la bancó bastante para caer en la tentación de ser el primero en comprarle.

Pero en cuanto supo que su pack tenía precio, le escribió al Whatsapp para conseguirlo.

Era la primera vez que hablaban por privado y a escondidas de sus parejas.

A ella le sorprendió recibir su pedido y en parte lo decepcionó que su amiga saliera con alguien que le hiciera eso a sus espaldas. Sin embargo, los negocios son negocios, así que le pasó el precio sin recriminarle nada y cuando él aceptó, ella le pasó el link de pago.

Eze pagó y ella le pasó las imágenes que siempre quiso ver.

En las fotos podía ver su cuerpo desnudo y esa carita pidiendo que la penetraran.

Para él no era suficiente, así que le preguntó si tenía algo más para ofrecer.

Ella le contestó que tenía videos donde se tocaba.

Y esos videos él también se los compró. Mientras veía el contenido, le dedicó una buena paja y, presa de la calentura que lo gobernaba, se la empezó a chamuyar.

Entonces le preguntó si hacía encuentros.

Ella se enojó, puteándolo por tratarla de trola y por engañar a su novia.

Él le confesó que quería echarle un polvo, que siempre se pajeaba pensando en ella y que para acabar siempre pensaba en su carita de puta.

Por supuesto que esto no sirvió para hacerla calmar, indignándola aún más.

Entonces lo amenazó con decirle a su novio que la acosaba así lo cagaba a piñas y encima también le iba a mostrar esos mensajes a su amiga, para que viera la clase de novio que tenía.

Él, entonces, se jugó la última carta.

- Te pago 10 lucas...

Le ofreció a cara de perro.

La respuesta de ella se hizo esperar, clavándole el visto y cortando la comunicación por largo rato.

Eze sabía que ella lo estaba pensando, porque sino le hubiera dicho que no de primera.

Para cuando contestó, fue para decirle:

- No tenes esa plata.

En realidad era evidente que estaba tanteando el terreno, esperando que el otro demostrara que tenía la guita.

Él, como respuesta, le mandó foto de la plata y se quedó esperando la respuesta.

- Sabés que sos un hijo de puta. Si mi novio se llega a enterar se va armar quilombo.

- No se va enterar. A ninguno de los dos nos conviene que se entere nuestras parejas. Entonces aceptas?

- Cómo querés hacerlo? Te puedo hacer un oral.

- No. Yo te quiero coger. Y no voy a pagar eso por un pete no mas.

- Bueno. Cómo nos organizamos? En mi casa ni en pedo.

- No. Yo tengo un depto en Capital, te paso la dirección y nos vemos ahí.

- Listo.

Aceptó ella y acordaron el día y el lugar.

 

Cuando la fecha llegó, él la esperó en su departamento y a la hora que acordaron, ella se presentó ahí.

Eze la dejó entrar a su departamento, sin poder creer el minón que lo visitaba.

Ella lo saludó fríamente, algo más de lo de costumbre.

Por lo general, cuando se veían con sus respectivas parejas, ella lo ignoraba completamente, pero ahora demostraba un evidente desprecio por él.

Pero al flaco le chupaba un huevo, si al final lo unico que quería era cojérsela con ganas.

Vino bastante tapada para su gusto igual. Pero eso no quitaba que siguiera estando buena.

Traía puesto un vestido bien ajustado, pegado al cuerpo, que marcaba su figura y hacía que ese culo hermoso pareciera más grande de lo normal. Y además, la tanga que traía se le dibujaba visiblemente, convirtiéndose en una alevosa invitación para que la poseyeran.

- Tenes la plata?

Quiso saber ella, yendo al grano y notando cómo él la miraba.

Eze le entregó un sobre y ella fue hasta la mesa para contarlo, moviendo el culo en el trayecto.

Una vez ahí, lo contó. Y mientras ella estaba ocupada con los billetes, él aprovechaba para manosearla.

Lo primero que hizo fue darle un sonoro chirlo en ese culo hermoso. Ella apenas se quejó, dejando que él disfrutara de lo que había pagado.

Como ella se dejó, Eze siguió con pasando su mano por ese cuerpo delgado y suculento.

La verga se le puso tan dura que se le marcó en el jogging, así que la acercó a ese culo cachetón, apoyandola bien fuerte mientras la agarraba por la cintura.

Ella echó la cola para atrás para alejarlo, pero solo consiguió calentarlo más. Él tomó esto como una provocación, así que le agarró una teta mientras que con la otra mano se internaba entre las piernas de ella, buscando su tajo.

Con un dedo corrió la tanga y nada se interpuso con su conchita, que la esperaba muy húmeda y jugosa.

Con dos dedos empezó a frotarla, haciendo que ella empezara a soltar gemidos.

Niqui todavía no había terminado de contar la plata, interrumpiéndose cada tanto por los manoseos de él que le hacían temblar las piernas.

Finalmente tuvo que dejar de lado lo que estaba haciendo, porque entre la verga dura que intentaba penetrarla y los dedos de él acariciando su vagina, no podía controlar su propia excitación.

Sin controlarse más, se dio vuelta y lo encaró, y antes que él pudiera decir algo, se arrodilló delante suyo.

Con el bulto de Eze a la altura de sus ojos, empezó a frotar el tronco que se marcaba en la tela de su pantalón. Y si hacerla más larga, le bajó el elástico del pantalón y dejó que su chota quedara a la vista.

Rodeando su grueso diámetro con sus dedos, la agarró con firmeza antes de metérsela en la boca.

Eze observaba su accionar conteniendo el aliento, viendo la delicadez con la que esa puta se encargaba de él.

Cuando estuvo en su boca, dejó escapara un largo suspiro, porque aquello era algo que había soñado desde hacía tiempo atrás. Los ojos felinos de ella lo miraron, observando los gestos de placer que él no podía disimular.

Sus labios recorrían el largo de su pija con suavidad, retrocediendo y avanzando dentro de su boca, terminado con lamidas en la cabecita que eran lo más festejado por él.

Cuando quiso que ella aumentara el ritmo de la chupada, la agarró con ambas manos de la cabeza y se la empezó a coger con fuerza, haciendo que ella soltara arcadas y se atragantara.

- Ay dale trolita, chupamela así...

Le rogaba él, extaciado.

Ella dejaba que él la usara a gusto.

Cuando él se detuvo, ella se levantó, lo agarró de una mano y se lo llevó a un sillón, empujándolo para que se sentara ahí. Después, se arrodilló de vuelta delante suyo y siguió chupandosela.

 De esta manera, Eze podía observar mejor la chupada que le estaba pegando, pudiendo agarrarla del pelo para no perderse esa gloriosa imagen.

Ella estuvo un buen rato cabeceando su ombligo, hasta que se detuvo para cambiar de pose.

Y antes de eso, sacó un preservativo de su ropa y sin preguntarle a él, se lo empezó a poner, acompañándo su acción con chupadas a su verga.

Eze chasqueó la lengu al ver que le sacaba la diversión al encuentro, pero ella lo ignoró.

Y después, se paró delante de él y lentamente se sacó el vestido, dejando a la vista ese cuerpazo infernal de modelito que aquel flaco se iba a comer.

Su piel blanca y tatuada era una invitación para que se la garchara con salvajismo.

Sus tetas se le presentaban más grandes de las que había visto en fotos, y solamente una tanguita negra la vestía.

Ella lo miraba con sus ojos gatunos, desafiándolo.

Eze se pajeó ante esta escena, con ganas de tirársele encima y poseerla en el suelo.

Ella debió adivinar su intención, porque enseguida se la trepó encima, montándolo para que él le chupara las tetas mientras ella agarraba su miembro y lentamente lo metía entre los labios húmedos de su concha.

Cuando la cabeza de la chota estuvo dentro suyo, empezó a moverse despacio, para que la penetrara suavemente.

Ambos gimieron de placer cuando él estuvo dentro de ella, que comenzó a moverse hacia arriba y hacia abajo, subiendo gradualmente la velocidad de su movimiento.

Sus cuerpos se estrellaban sonoramente, teniendo él que acompañar los saltos de ella para que no lo lastimara, agarrándola del culo a la vez que se la clavaba.

Ella miraba el techo con los ojos cerrados y Eze pudo darse cuenta que estaba disfrutando de esa cabalgata.

- Te gusta putita? Te gusta cogerme así?

Ella dejó escapar suspiros a modo de respuestas, clavándole las uñas en el pecho mientras aumentaba el ritmo de su galope.

Y antes que él se lo pidiera, detuvo sus saltos y sorpresivamente le sacó el forro, dejandolo sin protección antes de volver a subirse encima suyo.

El contacto de su piel desnuda dentro de su delicado y humedo interior hizo que la exitacion de Eze aumentara, provocando que de a poco su fluido seminal empezara a chorrear dentro de ella.

Aquel flaco estaba muy caliente y no podía pensar con claridad, pero supo que si seguía así, iba acabar en cualquier momento, así que decidió postergar aquello.

Agarrándola por la cintura, la arrojó sobre el sillón, subiéndose encima de ella. Siguiendo con la cojida pero esta vez siendo él quien la perforaba.

Ella le siguió clavando las uñas en la espalda.

Él quiso besarla pero ella no se dejó, corriéndole la cara y como excusa, le dijo que quería cambiar de posición.

Así que se dio vuelta, quedando acostada boca abajo.

Eze enloqueció cuando vio ese culo que tanto tiempo había deseado coger.

Después de darle un buen chirlo, le metió la verga despacio, empujandola hasta que entró en ella.

Niqui soltó un gemido de satisfacción y él tomó eso como señal para seguir, aumentando de apoco el ritmo.

Ella lo ayudó, agarrando sus nalgas con sus manos y abriendolas para que él pudiera entrar mejor.

Aquello se sentía hermoso. Podía ver su pelvis estrellandose con esos cachetes firmes, haciéndolos sonar, mientras él le sostenía los brazos por la espalda, sintiéndola gemir y suspirar.

Ella le pedía más fuerte y él trataba de contenerse para no acabar todavía.

Pero ella era una puta experimentada y sabía lo que los hombres querían, así que se puso en cuatro, haciendo que su culo se volviera más grande con esa pose.

Eze se quedó paralizado, aquel culo era mucho mejor que el culo de su novia y la idea de cojerse a la mejora amiga de ella lo calentó demasiado.

Agarrándola de la cintura, la penetró con ansiedad, temiendo que al empujarla lo hiciera acabar en seguida.

Conteniéndose, le siguió dando con fuerza, conteniendo la respiración mientras chocaba contra ella.

Niqui, bien puta, giró su cara hacia él, mirándolo como pobrecita con la boca abierta, demostrando su exitacion.

-Acabame, Bebu. Acabame adentro...

Le pidió ella, mirándolo a los ojos.

Él sintió que su verga se ponía más dura y las venas de su tronco estaban por estallar, pero igual se contuvo.

- Te gusta putita? Así te coje tu novio?

-No! Vos sos mejor... Me encanta tener tu pija adentro. Me encanta hacer cornuda a tu novia...

Él le dio un chirlo en la cola y se alejó de ella, ordenándole que se parara.

Niqui obedeció y fue hasta la mesa, donde se apoyó con la colita bien paradita.

Eze la siguió y le volvió a dar un chirlo en el orto, antes de agarrarla por la cinturita y volver a ponersela.

Ella gimió al sentirlo nuevamente dentro suyo, acompañando sus embestidas con gemidos de place, sintiendo sus empujones que hacian temblar sus tetas.

Pero él ya había aguantado bastante, y su pija dura estaba a punto de explotar.

Cuando sintió que la descarga venía, se la empezó a coger mas fuerte, haciéndola gritar y agarrandola de la garganta, sintiendo sus pulsaciones ir en aumento.

Y finalmente empezó a sentir sus fluidos recorrer el camino de salida, hinchandoze la vena de su verga.

- Ay! Voy acabar!

Gritó Eze, sacándosela a tiempo.

Ella pareció entender lo que él quería, porque se dio vuelta rápida y cayó de rodillas frente  a él, con la boca abierta y la lenguita afuera, mirandolo a los ojos con esa mirada de gatita.

Él vio esa carita pidiendosela y dejó que su semen saliera a chorros sobre ella.

La primer escupida se la dejó en la lengua, provocando que ella cerrara la boca para saborear su fluido, al tiempo que otra explosión seminal caía sobre su carita de trolita.

Eze se pajeaba delante de su cara, haciendo que otras descargas calleran sobre carita delicada y provocadora.

Niqui sintió la leche caer en su cara y se acercó más a él, metiéndose la verga en la boca, succionándola para tragar el resto de semen que venía en camino.

Dos escupidas más terminaron en su garganta, haciendo que a él le temblaran las piernas mientras ella disfrutaba ver los gestos que le provocaba el placer que ella le causaba.

Cuando la última gota salió de la punta de su chota, ella lo soltó, para limpiarse con un dedo la leche que le había quedado sobre la comisura y las mejillas, mirándolo para que atesorara esa imagen en sus retinas.

- Espero que lo hayas disfrutado porque es la última vez...

Le dijo ella, pasándole la lengua por la pija para terminar de limpiarla.


Después, se levantó y fue a limpiarse al baño, mientras él se sentaba en el sillón, sonriendo de felicidad al saber que había cumplido su fantasía de cogerse a la amiga de su novia, que era nada más ni nada menos que Niqui Soledad Quiros, la popu que se le entregó por unos pesos.


El pack de fotos y videos completos en mi página:

https://diosasenlasredes.blogspot.com/

martes, 15 de septiembre de 2020

Estefi: La Pendeja calienta porongas (Parte 1)

 A continuación les cuento mi experiencia con esta pendeja.

Para presentarme les puedo confesar que soy un hombre casado y padre de familia, trabajo en un estudio contable rutinario y aburrido.

Pero lo más interesante es lo que viví hace poco con una amiga de mi hijo.

Se llama Estefanía y es de esas pendejas que le gusta calentar a los hombres.

Ella es la típica chica mimada de la familia que se hace la rebelde y se la pasa fumando marihuana y se llena el cuerpo de tatuajes.

No sé cuántos años tiene pero todavía va a la secundaria, aunque repitió algunos años.

Mi hijo es un adolescente que también se la da de rebelde así que su amistad es algo lógica.

Cuando todo esto empezó, yo había vuelto del trabajo y me había encerrado en mi despacho a terminar unos trabajos, entonces escucho que mi hijo llega con alguien.

Es algo común que esto pase, generalmente cuando él llega con alguna amiga no los molesto, porque a veces viene con la novia y lo dejo tranqui así la puede poner de vez en cuando.

El problema es que mi hijo no sabía que yo estaba en casa y decidió hacer sus asuntos en el living.

Yo esto no lo sabía, estaba ocupado, creí que irian a su dormitorio. Pero al ir a la cocina por agua, los descubro en el sillón del living.

Para que se den una idea, un pasillo en la planta baja separa mi despacho de esta habitación, así que yo me quedé paralizado en la entrada de este cuarto al verlos ahí.

 Ellos no me vieron y me sorprendí de la escena, porque crei que él se había encerrado en su cuarto con su novia, pero en ves de eso estaba en el living y con esta piba Estefanía.

Me quedé paralizado porque sabía que ella también tenia novio y era amigo de mi hijo.

La escena que presencia fue a él sentado en el sillón, con los ojos cerrados y la cara mirando al techo, mientras que ella estaba en cuatro y con la cara hundida entre las piernas de él. Mi hijo tenía el cierre del jean bajo y ella le sostenía la verga con la mano mientras lo pajeaba y se comía la cabeza de la pija.

Desde mi punto de vista podía ver cómo se la chupaba pegando majestuosos cabezazos rápidos.

Ella tenía puesto un short de jean que no conseguían tapar sus cachetes blancos, que mi hijo acariciaba con ganas, mientras que arriba vestía una musculosa donde se le asomaban esas dos tetas inmensas que se bamboleaban con cada uno de sus movimientos.

Su actitud de puta era tal que me calentó demasiado, así que no pude evitar sacar mi pija y empezar a pajearme con esta escena.

Pero en determinado momento ella levantó la cabeza para tomar un respiro y nuestros ojos se cruzaron.

Los dos nos quedamos paralizados, sin saber cómo reaccionar.

Pero cuando ella vio que yo disfrutaba de la escena, siguió con su tarea, sonriendome con picardía. Yo, que me sentía culpable de ser descubierto de aquella manera, me quedé con la verga en la mano, sin saber qué hacer, aunque su sonrisa me invitaba a seguir.

Entonces, le dijo a mi hijo en voz alta:

- Acabame en la boca que me quiero tomar toda tu lechita.

Y cuando dijo eso, me miraba a los ojos, y pude sentir que me lo decía a mi.

Mi hijo no pudo aguantar esas palabras y obedeció.

Ella cuando notó esto, se agachó hasta que su pija este a la altura de su cara, abrió la boca y sacó la lengua, mientras lo pajeaba.

Él explotó en grandes descargas que ella atrapó en su lengua, rodeando luego la cabeza de su chota con sus labios, pajeándolo para exprimirle hasta la última gota.

Y después de esto, hizo un exagerado gesto de que se lo tragaba, para que yo también lo apreciara.

Yo, que no quería ser descubierto por mi hijo, volví a mi oficina, temblando de la adrenalina por lo presenciado.

Quise dedicarle una, pero me desconcentraba.

Entonces, escuché que mi hijo se dirijió al baño para limpiarse, y al salir le dijo a ella en voz alta:

- Vos quedate acá que yo voy a pegar faso.

No me sorprendió eso, porque más de una vez lo pesqué fumando, y no me molesta siempre que su madre no o descubra.

Y por lo general, cuando se va a buscar mas, tarda mucho.

Yo me quedé escuchando y vi por la ventana que él se iba solo, dejando a la putita sola conmigo.

Yo no me atrevía a salir a cagarla a pedos, pero tenía ganas de sacarme las ganas y cuando esta idea paso por mi cabeza, me puse a temblar.

Para distraerme me puse a ver instagram y vi que ella había subido una historia a Mejores Amigos. Yo la sigo en esa red porque la conozco por mi hijo hace rato. Pro no sabía que me había agregado a Mejores Amigos.

Entré a ver su historia y vi que se habia sacado una foto en mi sillón, sin remera y sin short, quedando en tanga y en corpiños, y había escrito un texto muy sugerente: “Alguien que me haga la 2”.

Yo me calenté con esta imagen, sabiendo que la tenía a unos metros y sin ropa.

Me la quería coger pero no sabía cómo encararla, así que usé la estrategia que usan los pendejos hoy en dia.

Le respondí con unos fueguitos. Y me quedé temblando después de eso, a la espera.

La respuesta de ella no tardó en llegar, diciendo:

- “Te gustó lo que viste? Lo hago bien?”

Mi verga se puso dura y mi temblor se volvió incontrolable.

- Eso no se hace. Él tiene novia y vos también.

Le contesté. Y ella me respondió:

- Espero que no le digas a ninguno o puedo decirle a tu mujer que me mostraste tu pene.

Yo no supe que responderle, pero no fue necesario porque algo interrumpió nuestra conversación.

En ese momento empecé a sentir olor, pero no a cigarrillo, sino a porro.

Eso me hizo enojar, sabiendo que si mi mujer llegaba a sentir ese aroma impregnado en el ambiente, iba haber problemas.

Salí corriendo del despacho y fui a cagarla a pedos.

Entonces la encontré en la cocina, apoyada en el barcito que separa la cocina del comedor, fumando faso.

- Qué haces pendeja! No se puede fumar porro en mi casa! Qué mierda estás haciendo!

Y sin esperar a que respondiera, le saque el cigarro y lo apague.

-Dame! Es mio!

Me reclamo. Yo la agarré del cuello y la arrinconé contra la pared. Ella apenas media uno cincuenta y yo un metro ochenta, siendo muy alto para ella.

- No estas en tu casa!

- Y vos no sos mi viejo para pegarme ni cagarme a pedos!

Me gritó, enojada.

Yo tenia unas ganas de darle una cachetada por hacerse la rebelde, pero me contuve.

-Queres que te raje de mi casa y que te prohiba la entrada!

Le grité re enojado. Ella me miraba con odio, pero al darse cuenta que yo podia cumplir con eso, se aflojo un poco, queriendo negociar.

- Estas seguro que querés hacer eso?

- Sí! Es una decision tomada!

- Queres que te haga cambiar de opinión?

Me ofrecio y sin esperar mi respuesta, me acarició el bulto.

Yo todavía traia la ropa del laburo, el pantalón de vestir, la camisa y la corbata.

Mi verga se puso dura con el contacto de su mano. Entonces, yo la agarré por los hombros y la zamarreé, preguntandole:

- Qué haces pendeja! Estoy casado!

-No te enojes conmigo. Qué puedo hacer para que me perdones?

Me pregunto con carita de lastima.

Para cerrar el cuadro, por la forma en que yo la agarraba, sus tetas se juntaban y parecian más grandes todavía, queriendo escapar de su escote.

Esta imagen y la sensación de fragilidad de su cuerpo que sentia en mis manos, sumado a la bronca que le tenia por ser tan maleducada y contestona, hizo que obrara por impulso.

A modo de respuesta le agarre las tetas y se la empece a chupar con salvajismo.

Ella solo se limito a dejarme proceder, sin resistirse.

Yo, viendo que accedia, le saque la musculosa y le desabroche el corpiño.

Entonces no hubo obstaculo entre mi lengua y su pezon rosado.

Esas tetas jóvenes y firmes me calentaron demasiado, no podia dejar de frotarme la verga sobre el pantalón.

Entonces decidi que no tenia porqué ser yo el que se pajeara, teniendola a ella disponible delante mio.

La obligue arrodillarse delante mio y me desabroché el pantalón, sacando mi pija dura y poniendola delante suyo.

-Dale puta de mierda. Metétela en la boca.

Ella miro mi pedazo y después me miro a los ojos, con cara de pobrecita.

Yo no iba andar repitiendo las cosas, asi que agarre mi miembro y se lo meti en la boca. Una vez dentro de ella, le agarre de la cabeza y empece a bombear, adelante y atrás.

Ella no oponia resistencia, solo se limitaba a dejarme que la usara para sacarme las ganas.

Entonces después de un rato de cojerme su boca, me quedé quito y ella sola empezo a chuparla, pero despacito.

La chupaba como los dioses. Ninguna mujer mas grande que ella me la chupo tan bien como esa pendeja, lo que me llevo a pensar que tenia mucha experiencia chupando vergas.

- Te gusta chuparla, no puta? Te la pasas chupando pijas?

Le pregunte.

- Si, me encanta.

Dijo, sacandose la chota de la boca para responderme.

- Es la primera vez que se la chupas a un hombre? O preferis chuparsela a los pendejos?

- No. Tambien la chupo para que me pongan notas.

Con esta confesion, se me puso muy dura, asi que le averigue:

- Tambien le haces petes a tus profes? Por las notas?

-Si. Les gusta que los petee hasta que me acaban en la boca...

La pendeja clienta porongas tambien sabia sacar beneficio de su talento y eso me calentó demasiado, imaginándomela arrodillada delante de sus profes viejos que le acababan a cambio de darle mejores notas.

Asi caliente como estaba, la agarre de los brazos y la obligue a que se para de vuelta, pero esta vez la empujé en contra del barcito, donde quedó a poyada de espalda a mi, con la colita levantada, invitándome a que la penetrara.

Yo no la consulte, pero agarre mi verga y se la apoyé en sus cachetes blancos, que se asomaban bien firmes y duros debajo del short de jean.

Le apoyé la vena gruesa de mi pija, como lo hubiera hecho si me la hubiera cruzado en el tren o el colectivo.

No conforme con esto, la agarre la cinturita y la obligue a que se moviera de manera que mi tronco se frotara por todo su culo.

Entonces, sin aguantarme mas, le desabroche el short y se lo bajé, con mucha dificultada, porque era muy chiquito y lo llevaba muy ajustado. Entonces una tanguita blanca surgió ante mis ojos, confundiéndose con el color de su piel.

Yo me arrodillé delante de ella, le abri los cachetes, le corri la tanguita a un costado y le empece a lamer la conchita rosadita y juvenil.

Ella gimio y pude sentir su humedad en mi boca. Tenia un sabor extraordinario, difícil de explicar. Hacia años que no disfrutaba de alguien tan joven y tan deliciosa.

Con cara hundida entre sus cachetes, disfrute de ese manjar con furia.

Entonces no quise postergar mas lo inevitable y me puse de pie, parandome atrás de ella, agarrandola de la cintura, mientras que con la otra mano sostenia con firmeza mi tronco.

Cuando puse la cabeza en la entrada de su vagina, ella giro la cara hacia mi y me empezó a decir:

-No...!

Pero no supe qué quería porque se la introduje y un gemido interrumpio su negativa.

Yo la agarre de la cintura y me cojio ese culito que tantas veces habia visto y habia deseado. Cojiendomela con furia por las veces que me habia contestado mal y las veces que se hacia la viva delante mio.

Ella gemia con delicados suspiros y yo le pegaba fuertes empujones, sintiendo la suavidad de su conchita, toda humeda acariciando con violencia mi verga dura.

Le agarre una teta y la exprimi entre mis dedos, tomandome la libertad que no podian sus profes de la escuela.

Sus quejidos aumentaron y la agarre del cuello, trayéndola hacia mi para decirle:

- Sos una pendeja puta. Y asi hay que tratarla a las putas.

- Señor, tengo novio...

Me reclamó con cara de cachorrita abandonada.

- Me estoy vengando con ser tan calienta vergas.

Le confesé.

- Perdón por ser tan putita, señor.

Me dijo y se inclino sobre el bar, apoyando su cara en esta y aprovechando sus manos libres para abrir las nalgas y permitir que yo pudiera ingresar más en ella.

Ante esta imagen, me calenté el doble y no pude reprimir el orgasmo.

Un potente chorro salio disparado dentro de ella, sin que yo tuviera tiempo de sacarla.

Me quedé paralizado, volviendo a tomar impulso para darle otra embestida, acompañada de otra descarga potente.

Extaciado como estaba, le segui dando hasta que la ultima gota hubo quedado dentro.

Cuando terminé, me separé de ella y vi mi semen asomando en la entrada de su vagina.

- Qué puta sos. Gracias por sacarme las ganas.

Le dije, temblando detrás de ella.

-No queria que acabes adentro dijo ella, metiendose los dedos para comprobar si el liquido caliente que sentia era mi semen.

Yo no tenia ganas de ponerme a discutir con la pendeja, asi que le ordené:

- Vestite que en cualquier momento viene mi hijo.

Ella obedeció, poniéndose la ropa.

Yo me fui al baño a limpiarme. Y al salir escuché que mi hijo llegaba.

Alegre por haber encontrado lo que fue a buscar, se fue con ella a la pieza.

Yo me maté de la risa al saber que ella no había llegado a limpiarse y ahora tenia que tolerar mis fluidos dentro suyo mientras estuviera en presencia de mi hijo, hasta que pudiera escaparse para lavarse un poco.

- Así va aprender a no ser una pendeja maleducada.

Pensé, sonriendo al recordar lo que le habia hecho.


Fin de la primera parte.

(Los relatos son ficciones pensados para entretener al lector, no tengo ninguna relación con sus protagonistas)

El pack completo en mi página:

https://diosasenlasredes.blogspot.com/