No sé si todos la conocen, pero algunos se deben acordar que hubo un tiempo que Niqui Soledad Quiros era una de esas minitas muy conocidas, la típica popu que todos le quieren entrar.
Para los
que no la conozcan, tienen que saber que es una minuza con cuerpo de modelo y
toda tatuada. Es de esas minas que no te darían pelota a menos que tengas mucha
facha o mucha guita.
El problema
es que hace poco quedó embarazada y dejó de estar en el centro de atención,
cerrando sus redes y perdiéndose por un tiempo.
Pero ella
tenía una amiga de las que eran inseparables, incluso cuando ambas se pusieron
en pareja siguieron en contacto.
El novio de
su amiga de llamaba Ezequiel, y cada vez que hacían alguna juntada se cruzaban,
aunque no tenían mucho trato.
Este flaco a Niqui la conoce hace años, desde antes que se hiciera famosita. Y siempre le tuvo ganas.
Y cuando se
puso de novio con la mejor amiga de ella, no pudo creer su suerte, sintiendose
afortunado de poder acercarse a ella, aunque no le diera bola, no sólo porque
era novio de su amiga, sino porque no le encontraba atractivo.
Con el
tiempo, la falta de laburo y la pandemia que se instaló en el mundo, empujó a
Niqui a armar su propio negocio y lo único que tenía para ofrecer era eso que
todos querían.
Así fue que
se armó una cuenta y empezó a vender sus fotos por Internet, algo que muchos
compraban a pesar de su excesivo precio.
Y uno de
ellos fue Rodrigo, que se la bancó bastante para caer en la tentación de ser el
primero en comprarle.
Pero en
cuanto supo que su pack tenía precio, le escribió al Whatsapp para conseguirlo.
Era la
primera vez que hablaban por privado y a escondidas de sus parejas.
A ella le
sorprendió recibir su pedido y en parte lo decepcionó que su amiga saliera con
alguien que le hiciera eso a sus espaldas. Sin embargo, los negocios son
negocios, así que le pasó el precio sin recriminarle nada y cuando él aceptó,
ella le pasó el link de pago.
Eze pagó y
ella le pasó las imágenes que siempre quiso ver.
En las fotos
podía ver su cuerpo desnudo y esa carita pidiendo que la penetraran.
Para él no
era suficiente, así que le preguntó si tenía algo más para ofrecer.
Ella le
contestó que tenía videos donde se tocaba.
Y esos
videos él también se los compró. Mientras veía el contenido, le dedicó una
buena paja y, presa de la calentura que lo gobernaba, se la empezó a chamuyar.
Entonces le
preguntó si hacía encuentros.
Ella se
enojó, puteándolo por tratarla de trola y por engañar a su novia.
Él le
confesó que quería echarle un polvo, que siempre se pajeaba pensando en ella y
que para acabar siempre pensaba en su carita de puta.
Por
supuesto que esto no sirvió para hacerla calmar, indignándola aún más.
Entonces lo
amenazó con decirle a su novio que la acosaba así lo cagaba a piñas y encima
también le iba a mostrar esos mensajes a su amiga, para que viera la clase de
novio que tenía.
Él,
entonces, se jugó la última carta.
- Te pago
10 lucas...
Le ofreció
a cara de perro.
La
respuesta de ella se hizo esperar, clavándole el visto y cortando la
comunicación por largo rato.
Eze sabía
que ella lo estaba pensando, porque sino le hubiera dicho que no de primera.
Para cuando
contestó, fue para decirle:
- No tenes
esa plata.
En realidad
era evidente que estaba tanteando el terreno, esperando que el otro demostrara
que tenía la guita.
Él, como
respuesta, le mandó foto de la plata y se quedó esperando la respuesta.
- Sabés que
sos un hijo de puta. Si mi novio se llega a enterar se va armar quilombo.
- No se va
enterar. A ninguno de los dos nos conviene que se entere nuestras parejas.
Entonces aceptas?
- Cómo
querés hacerlo? Te puedo hacer un oral.
- No. Yo te
quiero coger. Y no voy a pagar eso por un pete no mas.
- Bueno.
Cómo nos organizamos? En mi casa ni en pedo.
- No. Yo
tengo un depto en Capital, te paso la dirección y nos vemos ahí.
- Listo.
Aceptó ella
y acordaron el día y el lugar.
Cuando la
fecha llegó, él la esperó en su departamento y a la hora que acordaron, ella se
presentó ahí.
Eze la dejó
entrar a su departamento, sin poder creer el minón que lo visitaba.
Ella lo
saludó fríamente, algo más de lo de costumbre.
Por lo
general, cuando se veían con sus respectivas parejas, ella lo ignoraba
completamente, pero ahora demostraba un evidente desprecio por él.
Pero al
flaco le chupaba un huevo, si al final lo unico que quería era cojérsela con
ganas.
Vino
bastante tapada para su gusto igual. Pero eso no quitaba que siguiera estando
buena.
Traía puesto un vestido bien ajustado, pegado al cuerpo, que marcaba su figura y hacía que ese culo hermoso pareciera más grande de lo normal. Y además, la tanga que traía se le dibujaba visiblemente, convirtiéndose en una alevosa invitación para que la poseyeran.
- Tenes la
plata?
Quiso saber
ella, yendo al grano y notando cómo él la miraba.
Eze le entregó
un sobre y ella fue hasta la mesa para contarlo, moviendo el culo en el
trayecto.
Una vez
ahí, lo contó. Y mientras ella estaba ocupada con los billetes, él aprovechaba
para manosearla.
Lo primero
que hizo fue darle un sonoro chirlo en ese culo hermoso. Ella apenas se quejó,
dejando que él disfrutara de lo que había pagado.
Como ella
se dejó, Eze siguió con pasando su mano por ese cuerpo delgado y suculento.
La verga se
le puso tan dura que se le marcó en el jogging, así que la acercó a ese culo
cachetón, apoyandola bien fuerte mientras la agarraba por la cintura.
Ella echó
la cola para atrás para alejarlo, pero solo consiguió calentarlo más. Él tomó
esto como una provocación, así que le agarró una teta mientras que con la otra
mano se internaba entre las piernas de ella, buscando su tajo.
Con un dedo
corrió la tanga y nada se interpuso con su conchita, que la esperaba muy húmeda
y jugosa.
Con dos
dedos empezó a frotarla, haciendo que ella empezara a soltar gemidos.
Niqui
todavía no había terminado de contar la plata, interrumpiéndose cada tanto por
los manoseos de él que le hacían temblar las piernas.
Finalmente
tuvo que dejar de lado lo que estaba haciendo, porque entre la verga dura que
intentaba penetrarla y los dedos de él acariciando su vagina, no podía
controlar su propia excitación.
Sin
controlarse más, se dio vuelta y lo encaró, y antes que él pudiera decir algo,
se arrodilló delante suyo.
Con el
bulto de Eze a la altura de sus ojos, empezó a frotar el tronco que se marcaba
en la tela de su pantalón. Y si hacerla más larga, le bajó el elástico del
pantalón y dejó que su chota quedara a la vista.
Rodeando su
grueso diámetro con sus dedos, la agarró con firmeza antes de metérsela en la
boca.
Eze
observaba su accionar conteniendo el aliento, viendo la delicadez con la que
esa puta se encargaba de él.
Cuando
estuvo en su boca, dejó escapara un largo suspiro, porque aquello era algo que
había soñado desde hacía tiempo atrás. Los ojos felinos de ella lo miraron,
observando los gestos de placer que él no podía disimular.
Sus labios
recorrían el largo de su pija con suavidad, retrocediendo y avanzando dentro de
su boca, terminado con lamidas en la cabecita que eran lo más festejado por él.
Cuando
quiso que ella aumentara el ritmo de la chupada, la agarró con ambas manos de
la cabeza y se la empezó a coger con fuerza, haciendo que ella soltara arcadas
y se atragantara.
- Ay dale
trolita, chupamela así...
Le rogaba
él, extaciado.
Ella dejaba
que él la usara a gusto.
Cuando él
se detuvo, ella se levantó, lo agarró de una mano y se lo llevó a un sillón,
empujándolo para que se sentara ahí. Después, se arrodilló de vuelta delante
suyo y siguió chupandosela.
De esta manera, Eze podía observar mejor la
chupada que le estaba pegando, pudiendo agarrarla del pelo para no perderse esa
gloriosa imagen.
Ella estuvo
un buen rato cabeceando su ombligo, hasta que se detuvo para cambiar de pose.
Y antes de
eso, sacó un preservativo de su ropa y sin preguntarle a él, se lo empezó a
poner, acompañándo su acción con chupadas a su verga.
Eze
chasqueó la lengu al ver que le sacaba la diversión al encuentro, pero ella lo
ignoró.
Y después, se
paró delante de él y lentamente se sacó el vestido, dejando a la vista ese
cuerpazo infernal de modelito que aquel flaco se iba a comer.
Su piel
blanca y tatuada era una invitación para que se la garchara con salvajismo.
Sus tetas
se le presentaban más grandes de las que había visto en fotos, y solamente una
tanguita negra la vestía.
Ella lo
miraba con sus ojos gatunos, desafiándolo.
Eze se pajeó
ante esta escena, con ganas de tirársele encima y poseerla en el suelo.
Ella debió
adivinar su intención, porque enseguida se la trepó encima, montándolo para que
él le chupara las tetas mientras ella agarraba su miembro y lentamente lo metía
entre los labios húmedos de su concha.
Cuando la
cabeza de la chota estuvo dentro suyo, empezó a moverse despacio, para que la
penetrara suavemente.
Ambos
gimieron de placer cuando él estuvo dentro de ella, que comenzó a moverse hacia
arriba y hacia abajo, subiendo gradualmente la velocidad de su movimiento.
Sus cuerpos
se estrellaban sonoramente, teniendo él que acompañar los saltos de ella para
que no lo lastimara, agarrándola del culo a la vez que se la clavaba.
Ella miraba
el techo con los ojos cerrados y Eze pudo darse cuenta que estaba disfrutando
de esa cabalgata.
- Te gusta
putita? Te gusta cogerme así?
Ella dejó
escapar suspiros a modo de respuestas, clavándole las uñas en el pecho mientras
aumentaba el ritmo de su galope.
Y antes que
él se lo pidiera, detuvo sus saltos y sorpresivamente le sacó el forro,
dejandolo sin protección antes de volver a subirse encima suyo.
El contacto
de su piel desnuda dentro de su delicado y humedo interior hizo que la
exitacion de Eze aumentara, provocando que de a poco su fluido seminal empezara
a chorrear dentro de ella.
Aquel flaco
estaba muy caliente y no podía pensar con claridad, pero supo que si seguía
así, iba acabar en cualquier momento, así que decidió postergar aquello.
Agarrándola
por la cintura, la arrojó sobre el sillón, subiéndose encima de ella. Siguiendo
con la cojida pero esta vez siendo él quien la perforaba.
Ella le siguió clavando las uñas en la espalda.
Él quiso
besarla pero ella no se dejó, corriéndole la cara y como excusa, le dijo que
quería cambiar de posición.
Así que se
dio vuelta, quedando acostada boca abajo.
Eze
enloqueció cuando vio ese culo que tanto tiempo había deseado coger.
Después de
darle un buen chirlo, le metió la verga despacio, empujandola hasta que entró
en ella.
Niqui soltó
un gemido de satisfacción y él tomó eso como señal para seguir, aumentando de
apoco el ritmo.
Ella lo
ayudó, agarrando sus nalgas con sus manos y abriendolas para que él pudiera
entrar mejor.
Aquello se
sentía hermoso. Podía ver su pelvis estrellandose con esos cachetes firmes,
haciéndolos sonar, mientras él le sostenía los brazos por la espalda,
sintiéndola gemir y suspirar.
Ella le
pedía más fuerte y él trataba de contenerse para no acabar todavía.
Pero ella
era una puta experimentada y sabía lo que los hombres querían, así que se puso
en cuatro, haciendo que su culo se volviera más grande con esa pose.
Eze se
quedó paralizado, aquel culo era mucho mejor que el culo de su novia y la idea
de cojerse a la mejora amiga de ella lo calentó demasiado.
Agarrándola
de la cintura, la penetró con ansiedad, temiendo que al empujarla lo hiciera
acabar en seguida.
Conteniéndose,
le siguió dando con fuerza, conteniendo la respiración mientras chocaba contra
ella.
Niqui, bien
puta, giró su cara hacia él, mirándolo como pobrecita con la boca abierta,
demostrando su exitacion.
-Acabame,
Bebu. Acabame adentro...
Le pidió
ella, mirándolo a los ojos.
Él sintió
que su verga se ponía más dura y las venas de su tronco estaban por estallar,
pero igual se contuvo.
- Te gusta
putita? Así te coje tu novio?
-No! Vos
sos mejor... Me encanta tener tu pija adentro. Me encanta hacer cornuda a tu
novia...
Él le dio
un chirlo en la cola y se alejó de ella, ordenándole que se parara.
Niqui
obedeció y fue hasta la mesa, donde se apoyó con la colita bien paradita.
Eze la
siguió y le volvió a dar un chirlo en el orto, antes de agarrarla por la
cinturita y volver a ponersela.
Ella gimió
al sentirlo nuevamente dentro suyo, acompañando sus embestidas con gemidos de
place, sintiendo sus empujones que hacian temblar sus tetas.
Pero él ya
había aguantado bastante, y su pija dura estaba a punto de explotar.
Cuando
sintió que la descarga venía, se la empezó a coger mas fuerte, haciéndola
gritar y agarrandola de la garganta, sintiendo sus pulsaciones ir en aumento.
Y finalmente
empezó a sentir sus fluidos recorrer el camino de salida, hinchandoze la vena
de su verga.
- Ay! Voy
acabar!
Gritó Eze,
sacándosela a tiempo.
Ella
pareció entender lo que él quería, porque se dio vuelta rápida y cayó de
rodillas frente a él, con la boca
abierta y la lenguita afuera, mirandolo a los ojos con esa mirada de gatita.
Él vio esa
carita pidiendosela y dejó que su semen saliera a chorros sobre ella.
La primer
escupida se la dejó en la lengua, provocando que ella cerrara la boca para
saborear su fluido, al tiempo que otra explosión seminal caía sobre su carita
de trolita.
Eze se
pajeaba delante de su cara, haciendo que otras descargas calleran sobre carita
delicada y provocadora.
Niqui
sintió la leche caer en su cara y se acercó más a él, metiéndose la verga en la
boca, succionándola para tragar el resto de semen que venía en camino.
Dos
escupidas más terminaron en su garganta, haciendo que a él le temblaran las
piernas mientras ella disfrutaba ver los gestos que le provocaba el placer que
ella le causaba.
Cuando la
última gota salió de la punta de su chota, ella lo soltó, para limpiarse con un
dedo la leche que le había quedado sobre la comisura y las mejillas, mirándolo
para que atesorara esa imagen en sus retinas.
- Espero
que lo hayas disfrutado porque es la última vez...
Le dijo
ella, pasándole la lengua por la pija para terminar de limpiarla.
Después, se
levantó y fue a limpiarse al baño, mientras él se sentaba en el sillón,
sonriendo de felicidad al saber que había cumplido su fantasía de cogerse a la
amiga de su novia, que era nada más ni nada menos que Niqui Soledad Quiros, la
popu que se le entregó por unos pesos.
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